Cuba #4 Trinidad

14 Julio. Auténtica Trinidad

Por suerte para mi mis compañeros se dirigen a Trinidad, uno de los destinos marcados en mi ruta así que aun teniendo que superar mi vergüenza y mi miedo a ser un estorbo contratamos juntos la casa en trinidad y el taxi compartido

Cansado por el calor del país y dos horas metido en un almendrón llegamos a Trinidad. Estos coches clásicos americanos parecen blindados contra cualquier tipo de ráfaga refrescante y compiten intensamente con los variados vehículos en los que he viajado en materia de confort.

Ya en Trinidad nos instalamos, esta vez en casas separadas por falta de espacio. La hora de almorzar ha pasado y mis compañeros no parecen tener fuerzas para salir. Esta ciudad si tiene algo familiar y acogedor que me recuerda a mi pueblo y me hace sentir como en casa así que cojo dinero, la cámara y salgo a hacer lo que siempre hago y me encanta: recorrer las calles, deleitarme con el diseño y colorido de sus casas, buscar detalles y recrearme en las estampas que ofrece la ciudad y su gente lejos de los turistas.

Por la noche ya salimos juntos a cenar. Y que cena:  crema de calabaza y hamburguesa vegetariana. Sin duda lo mejor que he comido en Cuba. Después de cenar volvemos pronto a casa y nos quedamos en mi terraza hablando. Me empapo de algo de historia de la mano de Pep y simpatizo con el independentismo catalán. Es fácil hacerlo cuando se escucha sin prejuicios o la típica actitud española de rechazo hacia El tema.


MIS CATALANES

 

 

15 Julio. Baño refrescante y una salsa frenética

Es el segundo día en la ciudad y hoy visitamos El cubano: una ruta de apenas 3 km hacia unas cascadas donde por fin es posible refrescarse con el agua de río. Volvemos al punto de salida prediciendo algo de lluvia como siempre a estas horas. La comida en el restaurante cuesta 15 cuc y es lo de siempre así que cerramos los estómagos y hacemos tiempo hasta que vuelve el taxista a recogernos para dejarnos en Trinidad de nuevo donde, una vez duchados y ya casi hora de “comer” (cenar) paramos en uno de los pocos restaurantes que ofrece algo diferente de comida. El cuerpo se cansa fácilmente del pollo con arroz y frijoles. El estomago tiene antojos europeos y mi adicción a la pizza me hace muy fácil la elección.

Después de comer paseamos y volvemos a casa a seguir conversando con la familia. Me encantan las conversaciones espontaneas con tantos cubanos. Conocer sus puntos de vista sobre tantos acontecimientos y datos manipulados. Sus historias. Su día a día. Disfruto con su amabilidad y con cada cosa que aprendo de primera mano quizá un poco edulcorada por su amor por su país y su ex presidente.

Escucho atento el sentimiento tras la muerte del presidente o las historias que me cuentan sobre las dificultades durante el “periodo especial” tras la caída de la URSS: lavando ropa con ceniza o hierbas o comiendo hojas de plátano entre otras.

Me asombra también escuchar como las piedras que forman calles empedradas se trajeron de España como contrapeso en el barco que traía esclavos de África.

Cuando se hace de noche y aún sin hambre salimos a La casa de la música a disfrutar de la alegre música y la frenética salsa del cubano.

16 Julio. Acomiadaments catalans 

Hoy desayunamos juntos por ultima vez. Por desgracia toca separarse: Pep y Oleguet siguen su ruta por cuba y Mar y yo vamos volviendo a La Habana con parada la conocida Varadero con no demasiadas buenas referencias según la misma Lonely planet.

 

 

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